noviembre 27, 2022

listinnoticias.com

listinnoticias.com

Patricia Lamelas: recompensa el medioambiente con su trabajo

5 minutos de lectura



Patricia Lamelas es la directora del  Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), institución que trabaja en la protección de los manglares en la bahía de Samaná y Miches.

Aunque tiene más de 25 años de labor en esta área, su trabajo se visibilizó más cuando ganó el premio Seacology 2018,  entidad organización conservacionista, con sede en California, que reconoce todos los años a personas  destacadas en la preservación del medio ambiente y la cultura de las islas.

Su agenda actual, contempla dos visitas a las semana a CBSE y, mientras conduce se deleita con los distintos ambientes del país, que son muy variados. “La carretera es su termómetro para ver que todos los caminos tienen los mismos problemas: mucha basura, contaminación e inconsciencia”, dice. 

Este panorama no merma su entusiasmo, porque tiene la dicha de haber elegido una pasión que le permite recompensar la naturaleza con su trabajo en áreas protegidas y en estado de conservación.

Para esta entrevista con Listín Diario, era de esperarse, que Pamela eligiera un lugar en donde se sintiera en “sus aguas”, como lo es el Jardín Botánico Nacional, en donde nos sentamos a conversar en un banco de cemento, solo con la interrupción del canto de las aves y uno que otro destellos de sol.

Cuenta que el país tiene lugares más prístinos como Miches, en donde el desarrollo no ha sido tan intensivo. Allí está trabajando con las Lagunas Redonda y Limón, en el refugio de vida silvestre, con el Ministerio de Medio Ambiente y el Jardín Botánico Nacional, apoyando un programa de mejoras de la gestión de las áreas protegidas, basado en el ecosistema y conservación de la biodiversidad.

Su labor en el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), está focalizada en el Parque Nacional Manglares del Bajo Yuna en la comunidad de Sánchez y Las Garitas; y en Las Terrenas en un proyecto de adaptación del ecosistema con terrenos de la propiedad privada.

Las ballenas jorobadas aún estaban en la bahía el día de nuestra conversación.  Nos las imaginamos haciendo piruetas, dando vida al ecosistema marino.

“Desde el 2008 tenemos un programa de monitoreo voluntariado con jóvenes y niños locales que son entrenados y  gracias a un acuerdo con los dueños de embarcaciones comerciales que nos permite subir para hacer un levantamiento de data con la información geográfica, tipo de comportamiento, y luego esos datos sirven para analizar cómo están.

La pandemia favoreció la llegada de más ballenas. “Ahora les está afectando mucho la contaminación marina. Hemos tenido problemas con redes muy grandes que dejan los pescadores y ellas se enredan. Pido a todas las embarcaciones que recuerden que esto daña el ecosistemas y a los mamíferos marinos”, sugiere.

¿Qué ha pasado luego de ser la primera mujer en ganar el Premio Seacology?

Jamás pensé que un día me ganaría un premio así. Porque quien trabaja en este tipo de organizaciones o ONGs, sabe que nunca se va hacer rico. Fue muy trascendental, ya que este trabajo lo hago por mi vocación a la conservación de la naturaleza. Fue bueno porque estábamos trabajando en proyectos nuevos con humedales y nos dio más visibilidad y apoyo.

Realmente, somos de una generación que cuidar el medio ambiente era parte de uno. No era extraño. Antes, las personas tenían más oportunidades de apoyar porque la vida no era tan demandante. Ahora, para los jóvenes ser voluntarios necesitan más incentivos.

¿De dónde le nace a Pamela Lamelas cuidar el medio ambiente?

Nací en la capital, pero desde niña me enviaban a campamentos y mi tiempo favorito era jugar  en el campo. Me gustaba la naturaleza.

Estudié Diseño Gráfico y Publicidad y mientras estaba colaborando con la organización, Planet Internacional, en la que estuve cinco años como trabajadora social.

Luego se  presentó un puesto de educación ambiental por un año en Samaná. Nadie lo quería porque estaba muy lejos, y con muchísimas limitaciones en esa época. Lo acepté.  Me quedé  por 10 años. Entonces, Mi hermana Rosa Lamelas, bióloga, funda el centro y comienzo otra historia…

¿Qué hacer para conscienciar más sobre el cuidado del ecosistema marino?

Primero, debe haber un incentivo por parte del Estado, porque el costo de fabricación de materiales más sostenible es muy costoso. Existe una ley para el reglamento del uso de plástico y se necesita una negociación entre el fabricante y el gobierno, más educación para el consumidor y educar en las escuelas.

¿La mujer dominicana está trabajando en los Objetivos de Desarrollo del Milenio?

Hay un proceso de planificación orientado a conseguir los Objetivos del Milenio y la mujer juega un rol primordial, sobre todo, porque tiene una carga laboral, responsabilidad social y cultural impresionante.

Somos las que transmitimos muchos valores de conservación. Aquí hay más mujeres que hombres trabajando en la gestión y planificación. También muchas organizaciones ambientales están lideradas por damas, aunque en la implementación de las actividades en el campo son más hombres.

Por ejemplo, nosotros estamos trabajando en Sánchez con un grupo de mujeres que tienen una fábrica de albóndigas. Es una visión empresarial, desde la perspectiva de la conservación.

Las mujeres tenemos más iniciativas, pero se nos hace más difícil encontrar capacitación y apoyo que a los hombres.

¿Cuándo llegan los días difíciles, qué hace?

Esperar. El tiempo, la vida y la naturaleza tienen su forma de actuar. Y la pandemia por Covid-19 fue para ponernos límites, tener calma y aprender a cuidarnos. 





Source link