noviembre 27, 2022

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Irán lucha por recuperar antigüedades robadas

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Unos ladrillos con unas decoraciones esmaltadas de casi 3.000 años de antigüedad por fin se exponen en el Museo Nacional de Irán, tras cuatro décadas de búsqueda marcadas por una guerra y una larga batalla legal.

Leones y vacas aladas con rostros humanos, caballos y toros con cornamenta de cabra, mujeres y hombres arrodillados y otras figuras mitológicas decoran estos tesoros del reino de Mannai, que se estableció en el primer milenio antes de Cristo en el noroeste de Irán.

Los 51 ladrillos de adobe están pintados con un revestimiento de esmalte sobre fondos de color negro, marrón, azul claro, amarillo o blanco.

Su descubrimiento y repatriación «es una serie de increíbles aventuras», afirma Youssef Hassanzadeh, un arqueólogo del museo, a la AFP.

También es el último ejemplo de países de Oriente Medio y África que recuperan antigüedades robadas que habían terminado en países occidentales.

Según Hassandazeh, el periplo comenzó después de la Revolución Islámica de 1979, cuando un granjero, Mirza Ali, descubrió estos ladrillos de cerámica esmaltados mientras cultivaba su campo. Las piezas habían decorado un templo cerca de su pueblo en la provincia de Azerbaiyán Occidental.

«La gente saqueaba y vendía los ladrillos esmaltados, aprovechando la ausencia de control gubernamental», explica Hassanzadeh, que organizó la exhibición del museo, donde los visitantes contemplan las piezas a través de un cristal.

«Colección única»

Unos años después, en 1985, en plena guerra con Irak, las autoridades iraníes enviaron a un grupo de arqueólogos protegidos por soldados a ese pueblo. Empezaron a cavar y encontraron algunos ladrillos, pero para otros llegaron tarde.

Los traficantes ya habían vendido algunos al extranjero, donde terminarían en colecciones privadas y museos, indica el arqueólogo.

La historia dio un giro cuando el Museo Británico de Londres supo que una familia iraní había puesto a la venta una colección de ladrillos en Chiasso, en la frontera suizo-italiana. En 1991, el museo envió a su curador John Curtis a adquirir el conjunto.

Este se dio cuenta de que los ladrillos procedían de ese lugar de Azerbaiyán Occidental «y recomendó al Museo Británico y a otros museos europeos no comprarlos, porque era una colección única que no debía ser dividida y que debía devolverse a su país de origen», cuenta Hassanzadeh.

El propietario iraní de las piezas opinaba distinto y no quería devolverlas.

«En 2008, la policía suiza requisó los objetos. El caso fue a los tribunales. El arqueólogo francés Remy Boucharlat, que dirigió las excavaciones en Irán, confirmó que la ‘colección tiene una identidad'», declaró el museo de Teherán.

El procedimiento legal se alargó más de una década, salpicado por presiones diplomáticas de Irán y una querella del Museo Nacional en 2015, pero «finalmente, el 20 de diciembre de 2020, la colección nos fue devuelta», dijo Jebrael Nokandeh, curador de la pinacoteca de Teherán.

Otra saga jurídica concluyó en octubre de 2019 cuando el mismo museo abrió una exhibición de 300 tablillas de arcilla con escrituras cuneiformes recuperadas desde Estados Unidos.

Otras piezas han sido repatriadas, aunque sin tantas complicaciones.

Nokandeh, que también es arqueólogo, explicó que un descendiente de un ciudadano francés que vivió en Irán durante la Segunda Guerra Mundial le dijo el año pasado en París a un asesor cultural iraní que «tenía una colección de antigüedades iraníes».

Las 29 piezas, fechadas desde la Edad de Bronce hasta el período islámico, están ahora expuestas en el museo, que continúa su pelea por recuperar artefactos perdidos o robados de la rica historia del país.

«Estamos ahora en conversaciones con Estados Unidos y con Australia para recuperar objetos», dijo Nokandeh.

 





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