noviembre 27, 2022

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ENCUENTRO VERDE – La apicultura dominicana como herramienta de conservación ambiental y desarrollo para las comunidades

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La apicultura es amigable con el medio ambiente, promueve medios de vida que incluyen a toda la familia y aporta muchísimos beneficios al ser utilizada como motor de desarrollo en las comunidades.

De esta forma promueve y defiende la actividad apícola el director ejecutivo del Consorcio Ambiental Dominicano (CAD), Sésar Rodríguez.

Otra de sus bondades es que la miel, el producto principal que se extrae de la colmena, no requiere de mucha transformación, más que colectarla y envasarla.

“Prácticamente es un producto que no es perecedero, al que no hay que buscarle la etiqueta de fecha de vencimiento; cambia con el tiempo, claro, pero sin dejar de ser un producto inocuo”.

El CAD, dice el ingeniero agrónomo en el Encuentro Verde de Listín Diario, trabaja la apicultura como una herramienta de desarrollo en las comunidades porque ayuda a reducir las presiones al medio ambiente y genera otros medios de vida para la gente.

“Cuando te conviertes en apicultor te cambia la visión ambiental hacia la protección del medio ambiente. Hay un fuerte vínculo. Quedas conectado por todas las bondades y beneficios que brinda la actividad apícola desde el punto de vista económico y de la salud “.  

Rodríguez recuerda que el auge de la apicultura con una visión sostenible inició en los 90, cuando se implementaron proyectos de conservación de especies florales y el apicultor comenzó a entender que todo lo relacionado con el bosque era provechoso para las abejas, aumentado de esta forma su interés en la conservación y afianzando conocimientos sobre las especies melíferas y su distribución.

La visita de técnicos argentinos hizo notar la necesidad de tecnificación y capacitación y esto motivó la creación, en 1997, de la Red Apícola Dominicana (Redapi). Años más tarde surgiría el Clúster Apícola, con el fin de mejorar los canales de comercialización.

NO ES SUFICIENTE: SIEMPRE HAY ESCASEZ

La apicultura dominicana se basa en una apicultura de subsistencia, de pequeñas iniciativas que manejan en promedio no más de 50 cajas, explica Rodríguez.

“Es además una apicultura donde tienen poco accionar las personas, pues sus conocimientos provienen básicamente de generación en generación y de lo que han podido aprender de manera empírica, no de capacitación”.

La creación de la Redapi y del Clúster Apícola contribuyó a aumentar el número de apicultores y el aprovechamiento de los productos de las colmenas más allá de la miel, como la jalea, el polen, los propóleos y la cera.

También permitió organizar el sector y al día de hoy se estima que existen en el país unos 5,500 apicultores y más de 100,000 colmenas.

Sin embargo, prácticamente el 95 por ciento de la producción de miel se destina a la exportación. Según datos de la División Apícola de la Dirección General de Ganadería (Digega), al 2020 la producción local ascendía a unos 417,315 kilogramos. De esta, se exportaron 341,885 kilogramos de miel pura y 4,720 kilogramos de miel mezclada.

 

OLORES, COLORES  Y SABORES ÚNICOS

La miel que se consume en República Dominicana tiene básicamente  fines medicinales.  

Pese a que existen grandes productores y a que se exporta, la miel no es un producto abundante, señala Rodríguez.

“La nuestra básicamente es de subsistencia, de pocas colmenas y encima la producción está segmentada en un periodo de tiempo determinado: cuando hay flores”.

Las colmenas se distribuyen por todo el país porque una de las bondades de la apicultura, considera Rodríguez, es que es una actividad que se puede hacer prácticamente en todo el territorio nacional, exceptuando los picos de las montañas (debido al tipo de vegetación y al clima característicos de estos lugares).

“Se hace apicultura en las montañas y también en la costa. Se puede desarrollar en el bosque seco, en el bosque nublado y en el bosque húmedo, así como en el bosque ribereño”. Punta Cana es un buen ejemplo de esto último, sostiene.

¿Por qué incentivarla? En la apicultura no existen las limitaciones de espacio y requerimientos que se presentan en otros tipos de ganadería.

“Lo que necesitamos es cobertura boscosa y vegetación natural, porque la apicultura dominicana está asociada a la vegetación natural, no a los cultivos”.

Esto le da una particularidad a la miel local: es muy diversa en olor, color y sabor.

La miel, además, es un indicador de la buena calidad de los ecosistemas, agrega el ambientalista. “Con la miel dominicana puedes oler y saborear nuestros ecosistemas”.

Comenta que el campeche y el cambrón son especies mielíticas muy particulares del bosque seco, lo mismo que el guárano del bosque húmedo.

“El olor, color y sabor de la miel se los dan las flores de donde provienen. La miel clara está asociada a especies de plantas que florecen en el invierno y el inicio de la primavera, como las lianas de la familia de las ipomeas; en el bosque húmedo, el piñón cubano aporta también una miel clara”.

¿CLARA, ÁMBAR U OSCURA? 

Todas se producen aquí, pero como dice Rodríguez, en la percepción de la población dominicana la miel es un color, así que básicamente los tipos de mieles se mezclan y se estandariza  para la comercialización.  

Apunta que hace falta educar a la población sobre la variedad de miel y la posibilidad de degustar y probar otros sabores.

¿QUÉ HACE FALTA PARA SEGUIR MEJORANDO?  

“La miel es un alimento y requieres ciertos estándares de manejo en la producción que no necesariamente tenemos en los emprendimientos locales. Para que una miel sea exportable tiene que tener garantías de inocuidad, un proceso de extracción certificado y una planta de extracción. Regularmente la miel nuestra se extrae in situ”, dice don Sésar.

También se necesita más organización, observa.

“Hay muchas asociaciones, pero esas asociaciones necesitarían capacitación, transferencia tecnológica y financiamiento”. 

Desde hace 18 años, el Consorcio Ambiental Dominicano (CAD) y la Redapi imparten un curso básico de apicultura en el Jardín Botánico Nacional. 

 

DE INTERÉS

 

Apiterapia. El veneno de la abeja, la apitoxina, es utilizado en la apiterapia. En República Dominicana hay iniciativas de apicultores que desarrollan pomadas y otros ungüentos con este veneno (mayormente aprovechados por personas que padecen artritis).

Un insecto domesticado. La especie de abeja usada en la producción de miel en RD es la Apis mellifera o abeja europea.  “Las primeras que llegaron fueron razas italianas y holandesas. La italiana es la que tiene franjas, negras y amarillas;  la holandesa es negra completamente. Pero hoy en día tenemos en República Dominicana una abeja híbrida porque se han mezclado esas dos razas”.

Para celebrar. El último domingo de abril de cada año se celebra el Día Nacional del Apicultor Dominicano. Este domingo 24 serán entregados los premios del Concurso Nacional de Mieles 2022.

Buena demanda.  La pandemia del Covid-19 provocó un aumento en la demanda interna de miel. Con todo y esta demanda, “siempre hay escasez de miel”. 

 





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