agosto 16, 2022

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El gobierno de Boric en Chile recibe un rápido golpe de realidad

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La primera semana del gobierno izquierdista de Gabriel Boric tuvo algunos tropiezos en Chile, particularmente el intento de diálogo que hizo la jefa de gabinete en una zona mapuche donde fue recibida a disparos, un baño de realidad ante las altas expectativas.

A cuatro días de asumir, Boric envió a Izkia Siches, la primera ministra del Interior en la historia de Chile, a la región de la Araucanía (sur), una zona en tensión por ataques incendiarios atribuidos a grupos radicales indígenas que reivindican tierras y que denuncian la operación de organizaciones de autodefensa de las empresas forestales y montajes de la policía.

En el trayecto a la comunidad de Temucuicui, 600 km al sur de Santiago, donde Siches pensaba reunirse con el padre de un indígena asesinado por un disparo policial en 2018, la comitiva fue presa de una emboscada.

Un auto en llamas le cerró el paso y se escucharon disparos que obligaron al convoy a retroceder rápidamente, frustrando el ingreso de la segunda autoridad del país a una zona que impone sus propias normas y no permite el acceso de agentes del Estado.

«Las balas interrumpieron o dieron por terminado el periodo de instalación que iba muy bien (…) Fue un poco abrupto», dijo a la AFP la analista y fundadora de Latinobarómetro, Marta Lagos.

En la región de la Araucanía se asientan gran parte de las comunidades mapuches que reivindican la restitución de tierras que consideran suyas por derechos ancestrales y que hoy están en manos de empresas forestales.

El frustrado viaje ayudó sin embargo a sincerar la gravedad de lo que ocurre en la región, agudizado en los últimos años por el abandono de algunas zonas por parte del Estado, de acuerdo a Lagos.

«Acá no hay nada que engañarse. Se acabaron los eufemismos y los cuentos. Ahora están en la bruta realidad, y la bruta realidad es que hay lugares en Chile donde la autoridad del Estado no puede entrar, porque tiene que pedir permiso», indicó Lagos, que valora la intención del nuevo gobierno de ir al «cráter del volcán».

En otros traspié de sus primeros días de Gobierno, el presidente Boric se enfrascó en una pelea con la corona española al acusar al rey Felipe VI de atrasar la ceremonia de cambio de mando -desmentido por la casa real- y expresó su molestia con la Iglesia católica por la presencia de dos cardenales acusados de encubrir abusos sexuales a menores en una ceremonia oficial.

– Necesidad de crecer –

La situación en la Araucanía es uno de los principales conflictos que deberá afrontar Boric, junto con poner en marcha una reforma tributaria para ampliar los beneficios sociales y la crisis migratoria que se vive en la frontera norte del país, además de apuntalar el crecimiento de la economía local.

«Hoy día estamos avanzando con el acuerdo (ambiental) de Escazú; mañana lo haremos por el reencuentro entre los que habitan nuestros territorios, por las pensiones dignas, la salud de calidad, por la erradicación de la violencia de género», dijo el mandatario al firmar el viernes la adhesión de Chile al acuerdo ambiental de Escazú, que había sido rechazado por la anterior administración y debe aún ser aprobado por el Congreso.

Sobre el joven presidente Boric pesa la esperanza de miles de chilenos de construir un país más igualitario a partir de un sistema social más robusto, una promesa que necesita financiar con una reforma tributaria y el crecimiento de la economía.

Ya ha dado algunas señales. Su gabinete está compuesto por más mujeres que hombres, con una gran diversidad en el origen de sus integrantes.

«Un país necesita crecer y hasta el momento la propuesta económica del Frente Amplio (del que forma parte Boric) ha estado enfocada en otros aspectos», había advertido el politólogo Cristóbal Bellolio el día de la asunción del gobierno el 11 de marzo.

«En países como Chile, relativamente pobres aún, no basta solamente con redistribuir, hay que crecer si quieres agrandar la torta para poder redistribuir», indicó a la AFP al referirse a las reticencias sobre las formas de crecer de una parte de la coalición del nuevo Gobierno.

Chile cerró 2021 con una expansión histórica del 11,7%, apuntalado por el alto precio del cobre, el aumento del consumo impulsado por ayudas estatales del conservador Sebastián Piñera para hacer frente a la pandemia y los tres retiros anticipados de fondos de pensiones aprobados por el Congreso en medio de una gran presión social.

El gobierno de Boric advirtió que revisará a la baja las proyecciones de crecimiento para 2022 y el porcentaje de recaudación de la reforma tributaria que pasaría de 5 puntos del PIB a 4.





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